De Iure

23.10.10

De famosos, querellas y el impreciso uso del lenguaje jurídico

A los famosos y a los periodistas del corazón les gusta amenazarse con demandas, querellas y denuncias aunque creo que algunos no tienen clara la diferencia entre unas y otras. Para que puedan ustedes reírse a gusto cuando vean en la tele a un famoso soltando estupideces jurídicas, ahí les dejo una aclaración de conceptos:

La demanda, la querella y la denuncia tienen en común que son formas de iniciar la acción judicial. Lo primero que debemos distinguir son los órdenes jurisdiccionales en que se dividen los asuntos en función de la materia y así podremos hacer una primera selección de las vías que podemos usar. Si se trata de un asunto civil, interpondremos una demanda. Son asuntos civiles las reclamaciones de cantidad, los divorcios, los desahucios, la división de patrimonios, etc. También se interponen demandas ante la jurisdicción laboral y ante la contenciosa-administrativa.

En cambio, la denuncia y la querella  sólo pueden usarse en material penal. Dice la ley que cualquier persona que tenga conocimiento de la perpetración de un delito tiene la obligación de denunciarlo, aunque hay algunas personas que están exentas de esta obligación, como determinados familiares y determinados profesionales (abogados y eclesiásticos, por ejemplo). La denuncia suele interponerse ante la policía o ante el juez de guardia y puede hacerse verbalmente o por escrito. La diferencia fundamental respecto de la querella es que el denunciante no interviene personalmente como parte acusadora en el juicio penal a menos que se persone como tal en sede judicial.

La querella, en cambio, se presenta ante el juez de instrucción competente, siempre por escrito, mediante abogado y procurador y cumpliendo una serie de requisitos formales: ha de extenderse en papel de oficio y deben indicarse los datos del querellante y los del querellado, el hecho supuestamente delictivo, las diligencias a practicar y la petición de que se admita la querella. El querellante, además, debe prestar fianza y queda sometido para todos los efectos del juicio promovido.

Como ven, no es tan sencillo (ni tan barato) esto de querellarse aunque algunos famosos parece que le han cogido el gusto.

Hay que tener en cuenta, además, que aunque denunciar sea relativamente fácil, el Código Penal tipifica la denuncia falsa y prevé penas de prisión y multa para el que impute una infracción penal a otro conociendo su falsedad o con temerario desprecio hacia la verdad. También se castiga con pena de multa la simulación de ser responsable o víctima de una infracción penal si con ello se provoca el inicio de actuaciones judiciales. Por todo ello, no sólo es importante hacer un uso correcto del lenguaje jurídico sino que también es fundamental saber qué vías podemos usar en cada situación, digan lo que digan en la tele.


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